Hace unas semanas que empiezo el día delante del ordenador, viendo el canal 24 horas (os recomiendo adquirir un adaptador de TV para ello, barato con la posibilidad de grabar y muy útil) con un café caliente, leyendo el correo y hojeando las noticias. Pero sobre todo organizando el día.
La semana pasado me sobrecogió el caso de un montañero abandonado en el Aconcagua. Montaña de la cordillera de los Andes. Es el pico más alto de Argentina y el más alto de América. El origen de su nombre no está claro, pero podría provenir del término Quechua Ackon Cahuak que significa "Centinela de Piedra", nombre con el que también nos referimos a la montaña.
Pero lo importante de esto es el impacto que produjo en mí. Me sobrecogió el vídeo que circulaba ya por la red. Federico Campanini, guía argentino murió en Enero de este año tras tener que ser abandonado por sus compañeros. Si os digo la verdad la noticia no hubiera sido de la importancia que ha tenido, sino hubiese salido a la luz un vídeo enviado a la familia donde se muestra el momento en que el guía es abandonado. Me propuse escribir un detallado artículo y cuando me hallaba manos a la obra recopilando información me surgieron muchas dudas, fruto de dos razones. La primera de ellas es tan sencilla como leer el post que escribí hace unos días: "Los medios de incomunicación", que hace referencia a la manipulación mediática que sufren esta clase de noticias. ¿Cuál era la verdad de esta tragedia con un formato gráfico al que hacer referencia y que presentar en los medios?. La segunda de ellas tiene que ver con el conocimiento que tengo de la montaña. Sin ser un profesional, he leído muchas historias y muchos testimonios sobre el comportamiento del cuerpo en situaciones extremas, de cansancio y agotamiento en altura. Conozco la montaña en la medida en que me he desenvuelto en ella desde hace mucho tiempo, y me fue fácil comprobar al ir informándome de la noticia, que los juicios de valor y crítica tan alegremente vertidos por la prensa amarilla ávida de titulares eran cuanto menos sospechosos de cometer una injusticia.
Esperaba que alguien se animara en la red a realizar una reflexión serena, invitando a la perspectiva, a la racionalidad y sobre todo aportando luz. No he encontrado lo que me hubiera gustado, un testimonio de alguno de los guías que se vio envuelto en el rescate de este montañero. Que explicara el tremendo esfuerzo físico que hubo de hacer para llegar hasta allí (en un día parece que recorrieron lo que se hace en tres), el porqué valoraron que sus vidas corrían peligro si trataban de salvar a aquel hombre agotado, el camino que les quedaba teniendo que volver a hacer cima como medio imprescindible para encontrar el camino de vuelta por la vía correcta, o el porqué de que de las 80 personas que participaban en el rescate sólo ellos llegaron. Me imagino que no estarán para dar muchas explicaciones. Debe haber sido un experiencia muy dura.
No obstante si he encontrado algo en una red de contenidos de la que también he hablado ya. Barrabés, en su revista digital se animó a publicar un artículo de Pedro Millán, pese a que también ellos y por las mismas razones que aquí os he explicado tenían sus reparos. El artículo creo que es cuanto menos interesante. Pero me temo que es complejo conocer la verdad. No juzgo a estos hombres, no veo evidente como dice la prensa que deban ser juzgados, sí creo que el Aconcagua es un lugar peligroso en el que uno se expone a morir, y sí creo que tendrán que analizar cómo fue el rescate y si algo falló o debe hacerse mejor, mejorarlo.




Hola Adri y Alex,
El domingo por la mañana en “SER aventureros” comentaron este asunto. Intervenía Barrabés, que es colaborador habitual. Tenéis el podcast en
http://www.cadenaser.com/actualidad/audios/ser-aventureros-22-2009/csrcsrpor/20090223csrcsr_7/Aes/
Abrazos.