¿Cuál es el máximo exponente de un anuncio? ¿Qué es lo máximo que puede aspirar a hacer un anunciante? ¿Qué consigue la venta garantizada, el refuerzo de la marca seguro, la asociación de las cualidades correctas a nuestro producto?
Son tantos los objetivos que puede tener un anuncio que es difícil decirlo. Muy difícil. Pero sin duda hay una cosa que nos hace recordar el anuncio en sí, que nos emocione, que nos haga vibrar, que remueva algo dentro de nosotros. Eso es quizás lo más fácil de recordar…la emoción. Y emocionar hoy por hoy, es complejo, con el elevado nivel de cultura visual de que dispone el público.
Este anuncio no se si es bueno o malo, no se si cumple o no su objetivo, ni siquiera si va o no a emocionarte…pero es muy probable que lo haga…



