Es difícil que no vivamos obsesionados por la estética, los kilos de más, nuestra apariencia y nuestras mil cosas superficiales. A veces me sorprende a mi mismo la cantidad de aspectos de irrelevante magnitud que se vuelven absolutamente fundamentales. A veces me sorprenden las tonterías que me llegan a preocupar alguna que otra mañana. Entre bambalinas, rodeando el mundo de la publicidad a uno se le hace más evidente que nunca lo fácil que es convertir, crear manipular… Ojito a la publicidad, sí es un arte, y también una peligrosa arma en manos del dinero…
Detallado proceso de la conversión, creación y transformación de una persona normal en un anuncio
Excepcional empleo del licuador de photoshop, y una muestra más del poder gráfico



